Dramaturgia

Obras: EL AGUA ALREDEDOR/ COOLTURE, EL LUGAR DE LO IRREPETIBLE/ PANZA ARRIBA, BOCA CERRADA. USUS RECREATIVOS DE LA COSTA

Podes adquirirlo escribiendo a info@jazmingarciasathicq.com

Jorge Dubatti:
Este nuevo libro de textos dramáticos de Jazmín García Sathicq no propone un título unitario, sin embargo constituye una auténtica colección integrada, no miscelánea, de profunda unidad de significación y de procedimientos.

Si bien las tres piezas aquí reunidas responden a ocasiones, imágenes y contextos diversos, tienen elementos comunes que las hermanan:

– en las tres, la dramaturga se vale del teatro como un dispositivo poético-simbólico inteligente para pensar la sociedad, una herramienta (de tradición moderna) que habilita la comprensión del mundo contemporáneo, que convoca a problematizar las tensiones y transformaciones y a politizar el futuro(sin duda amenazador, desasosegante), que llama a asumir una perspectiva crítica, ni apocalíptica ni conformista, a confrontar y friccionar los mundos teatrales y los mundos en que vivimos y hacer algo con eso en nuestras vidas ciudadanas;

– en las tres, al mismo tiempo, la dramaturga concibe el teatro como un fin poético en sí mismo, que brinda una experiencia sensible, emocional, imaginaria y simbólica específica, y por lo tanto permite producir formas de conocimiento, saberes, intuiciones que solo son accesibles desde el arte teatral;

– en las tres, la dramaturga empodera a las/los espectadores para que construyan su propia relación creadora con los textos, despliega ante sus ojos tres problem-plays, obras dilemáticas y con múltiples puntos de vista, sin lecturas unívocas pero siempre vinculadas a orbes infernales; las/los espectadores-creadores, espectadores-artistas, deben elaborar su propia visión frente a la extrañeza del mundo, frente a su destrucción, o quedarse sumidos en una perturbadora indeterminación, en una lúcida puesta en suspenso de resolución a los conflictos, perplejidad sin duda activa y movilizante.

Luis de Tavira:
En estas tres piezas dramáticas, Jazmín García Sathicq trama el dispositivo escénico de un sorprendente debate metafísico: la realidad se ausenta de un mundo sumergido bajo un diluvio de llanto, ha vuelto a la caverna para desvanecerse entre las engañosas sombras que se proyectan en las paredes de su encierro y ha naufragado frente a la costa de un mar podrido en cuyo fondo se oculta una vergüenza insuperable.

En las insólitas escenas de estas obras se sucumbe al dolido asombro en el que se experimenta la actualidad de la pérdida en la pérdida de la actualidad, justo cuando irrumpe intempestivo lo irrenunciable. Eso que Freud expresaba casi nada más que como un deseo ante la catástrofe de la cultura: “…solo nos queda esperar que el otro de los poderes cósmicos, el eterno eros, haga un esfuerzo por afirmarse frente a su enemigo inmortal…”.

Hacia la mitad del siglo XX, Elías Canetti tuvo una pesadilla que relataba más o menos así: “Soñé que toda la humanidad tomada de las manos saltaba fuera de la realidad…” y añadía: “¡Ay de los que se queden!”.

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